Cuenta la leyenda que en un árbol
se encontraba encaramado un indiecito guaraní,
que sobresaltado por el grito de su madre
perdió apoyo, y cayendo se murió.
Y que entre los brazos maternales
por extraño sortilegio en choguy se convirtió.
Choguy, choguy, choguy, choguy,
cantando está, mirando acá,
mirando allá volando se alejó.
Choguy, choguy, choguy, choguy,
que lindo es, que lindo va
perdiéndose en cielo guaraní.
Y desde aquel día se recuerda al indiecito
cuando se oye como un eco al choguy,
y es el canto alegre y bullanguero
del gracioso naranjero que repite en su cantar.
Salta y picotea las naranjas
que es su fruta preferida, repitiendo sin cesar.
Choguy, choguy, choguy, choguy,
cantando está, mirando acá,
mirando allá volando se alejó.
Choguy, choguy, choguy, choguy,
que lindo es, que lindo va
perdiéndose en cielo guaraní.
“El pájaro chogüí”, cuya autoría corresponde al autor argentino Guillermo Edmundo Breer, conocido internacionalmente como “el Indio Pitagua”.
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| El pájaro Choguy |
